Estoy sentado, absorto en un cúmulo de ideas, soluciones, acciones mentales, gedankenexperiment , como algún profesor nos comento alguna ves. Extiendo mi brazo derecho para coger la taza negra que está a un costado, para sorber un poco de ese café helado; la música de la radio resuena en mis oídos, la escucho atentamente al momento que pienso, estoy sentado, de espalda a la puerta, cualquier sonido se mezcla sutilmente en mis pensamientos, evito pensar en la fuente de aquellos sonidos que provienen detrás mio, fantástica facultad, de nuestros oídos , de direccionar el sonido, mas hoy es innecesaria, pienso para mis adentros, hoy quisiera desactivarla, apagar algún interruptor que sólo me permita escuchar aquello que deseo. La vista se nubla, comienzo a perder poco a poco la concentración, creo que he llegado a mi límite, sin embargo aún es temprano, me digo, como recriminándome el no haber trabajado durante el día, pensando que yo mismo soy otra persona, tratándome como tal. Poco a poco los pensamientos se funden en una realidad alterna, en una suerte de espejismo provocado por la amalgama de sonidos, pensamientos y atmósfera soporífica de este entorno, creo un yo inexistente, un yo real, que siente que vive y que respira. Siento el viento, sigo escuchado el sonido, y aún pienso, la pesadez se ha ido, la concentración regresa, es irreal su comportamiento, es fantástico, la música se hace cada vez mas fuerte, y mis pensamientos se escuchan menos, estoy tranquilo. Por un instante pienso, cerraré la puerta por dentro, pero no actúo, o creo no actuar..., pienso en la seguridad, en que estoy protegido, y me tranquilizo.
De pronto llegas sigilosamente y con un cuchillo penetras a través de la piel de mi espalda, tocas los músculos, los separas, cual cirujano, con una intención mordaz, finita, mortal, destruyes la vida que estos entrañan y siento el filo atravesar cada fibra de mi espalda, la sensación recorre todo mi ser, me despierta, me reanima, me incita a huir, a quedarme, a experimentar una explosión de químicos en mi cerebro que activan las respuestas inconscientes que me llevarán a mi supervivencia, pero me quedo, esta por salir y arremetes, una y otra ves, siento el filo cada vez y de pronto me pregunto, ¿cuando moriré?, ¿cuando dejaré de respirar?, ¿cuando caeré en ese sueño eterno, del cual jámas despertare?, y pienso en mi vida, en lo hecho, en lo no hecho, en lo que soy, y en las razones que te llevaron a tan fatídica resolución, ¿por que yo?, ¿por que a mi?
Luego miro a mi alrededor y ya no estas, el escritorio sigue intacto, mis cosas están ahí, sigo de espalda a la puerta, el ambiente es tranquilo, y yo estoy excitado, la tasa de café esta íntegra, helada, negra como es, la música sigue y los sonidos no ceden, todo fue un sueño; lapsus tempus, me digo, que transcurrió dejándome sólo, despierto... y vuelvo al trabajo.
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