De José Agustín Goytisolo para todos nosotros, en esta ocasión a través de El poder de la palabra.
Palabras para Julia
José Agustín Goytisolo
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.
Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
viernes, 24 de octubre de 2008
Otro del poeta maldito
Hoy mientras venia en el camión leyendo mi versión arapienta, desde luego me refiero al estado del libro, de Las flores del mal me topé con Semper eadem o, en mi pobre traducción para cristianos, Siempre igual. Qué decir al respecto, es mejor que se los muestre en este instante, que sé que muchos ni se dignarán a buscarlo siquiera. Para ellos y, desde luego, para aquellos que estén interesados sobre el contenido de dicho poema, acá se los dejo
Semper eadem
¿Qué causa tiene, dices, este dolor seguido
que como un mar te envuelve y que nunca se calma?
¡Ay! Cuando ha hecho una vez sus vendimias el alma,
no debemos vivir. El secreto es sabido.
Mi pena es muy sencilla y nada misteriosa
y, como tu alegría, por cualquier cosa estalla:
deja, pues, de buscar, adorable curiosa,
y aunque sea tu voz tímida y dulce, calla.
¡Calla, ignorante! ¡calla, alma siempre aturdida!
¡boca que infantilmente ríe! Más que la vida,
la muerte sabe atarnos en sus redes extrañas.
Deja, deja mi alma de mentira embriagarse,
y en la serenidad de tus ojos bañarse
y dormirse a la sombra de tus largas pestañas
Lo lamentable es que he leído una versión traducida del francés (¡pero más lamentable es que no sé francés!). Buscando un rato en san Googoo, encontre una página en inglés (www.fleursdumal.org) que tiene la versión original en francés de las flores del mal, con algunas traducciones al inglés de distintos personajes. Ahí se puede apreciar cuanto afecta el gusto del traductor al interpretar e intentar mantener el ritmo de una obra poética.
Si sólo quieren ir directo a la sección en dicha página donde se encuentra Semper eadem, dén click aquí.
Semper eadem
¿Qué causa tiene, dices, este dolor seguido
que como un mar te envuelve y que nunca se calma?
¡Ay! Cuando ha hecho una vez sus vendimias el alma,
no debemos vivir. El secreto es sabido.
Mi pena es muy sencilla y nada misteriosa
y, como tu alegría, por cualquier cosa estalla:
deja, pues, de buscar, adorable curiosa,
y aunque sea tu voz tímida y dulce, calla.
¡Calla, ignorante! ¡calla, alma siempre aturdida!
¡boca que infantilmente ríe! Más que la vida,
la muerte sabe atarnos en sus redes extrañas.
Deja, deja mi alma de mentira embriagarse,
y en la serenidad de tus ojos bañarse
y dormirse a la sombra de tus largas pestañas
Lo lamentable es que he leído una versión traducida del francés (¡pero más lamentable es que no sé francés!). Buscando un rato en san Googoo, encontre una página en inglés (www.fleursdumal.org) que tiene la versión original en francés de las flores del mal, con algunas traducciones al inglés de distintos personajes. Ahí se puede apreciar cuanto afecta el gusto del traductor al interpretar e intentar mantener el ritmo de una obra poética.
Si sólo quieren ir directo a la sección en dicha página donde se encuentra Semper eadem, dén click aquí.
jueves, 23 de octubre de 2008
Un regalo del poeta maldito
Que decir de los últimos días que han transcurrido. He sido el de siempre, sujeto que, yendo y viniendo, avanzo y retrocedo. En esta ocasión estoy acá debido a un singular escritor que me tiene con el mundo volcado de cabeza. Un poeta que le escribió a la cruda realidad vivida cuando cala en lo mas profundo de la existencia. Existencia efímera pero intensa. El poeta es Charles Baudelaire, magnificamente apodado, a mi parecer, el poeta maldito.
No soy un analista de la obra y vida de Baudelaire, para eso bastará con gastar un poco de tiempo buscando hasta encontrar alguna autoridad en dicho aspecto, o deleitarse primero con su obra y permitirnos sentirla y desmenuzarla.La obra que estoy leyendo "Las flores del mal" consta de cinco especies diferentes, agrupadas en único ramo, desde aquellas dulces e ingenuas, hasta las más exóticas y atrevidas. Aún me falta camino por recorrer pero, heme ahora, no puedo evitar compartir un poco de estas flores.
Este poema, el cual compartiré a continuación, surge de la primera parte (Spleen e ideal) del libro "Les fleurs du mal", libro publicado en 1857 por Charles Baudelaire.
El Vampiro
Tú mi alma entera has invadido
como un siniestro vendaval;
tú en mis entrañas te has metido
como la hoja de un puñal.
Tú de mi espiritu humillado
has hecho tu cubil de hiena,
infame, a la que estoy ligado
como el esforzado a su cadena,
como a su juego el jugador,
como el borracho a su botella,
como al cadáver el roedor:
¡Dios te maldiga, siempre bella!
Pedí al puñal mi libertad,
dando con él sobre tu seno;
pedí sus filtros al veneno
para ayudar mi voluntad.
Pero ¡ay! los dos han respondido
con su desdén a mi inquietud:
"Tú no has de verte redimido
de tu maldita esclavitud
¡Loco!... si un día la vieras
a tus pies muerta y sin respiro,
con tus besos resucitarías
aquel cadáver de vampiro"
lunes, 13 de octubre de 2008
Un intento
Pues acá estamos de vuelta y me alegro mucho en esta ocasión de encontrar comentarios del compa Alexei. Falta no hace dercir que, desde luego, seguiré intentando no dejar en el olvido este sitio. Con dicha meta en mente heme ahora entregandoles este otro intento de estracto.
Anoche vi ciertas cosas desde otra perspectiva, absorto en mis dialogos internos con dos personas mas, un tipo que se hace pasar por mi gemelo, quien cree controlar mi vida y, el otro, un viejo conocido de Alexei, el señor Alejandro Jodorowsky (autor de la obra La sabiduria de los chistes). Conversabamos sobre uno de tantos papeles que jugamos en este mundo de cambiantes facetas.
Una de las conclusiones de la charla inconclusa que mantuvimos fué lo siguiente. Pensar es desaprender todo lo adquirido en nuestros años infantiles, un aforismo, es actuar en contra de aquello que los nuestros nos inculcaron, ser un sujeto nuevo a partir de nuestras propias conclusiones para así influir en la vida de aquellos que vendran y quienes, a su vez, desaprenderan lo que aprendieron de nosotros. Es el ciclo eterno de vivir la vida en vida de uno mismo, sin detenerse a preguntar si la vida de los demas tiene sentido o algún fín practico, es irrelevante. Es así como surgieron, también, las siguientes lineas, mi intento de algo o nada.
Somos como el viento que corre,
el cual mueve las hojas de los arboles,
el cual impregna de esencia lo que toca,
mientras fluye, mientras corre.
Somos como la canción de un compositor omnipotente,
inexistente, tan irreal como la esencia misma de las notas,
pero presente en su efecto.
Somos como el arbol que se mueve ante el vaivén,
el vaivén que esas notas producen al propagarse,
en el éter, el cual a su vez es inexistente.
Somos un mundo atrincherado entre dos guerras,
la del ser terrenal y la del ser supraterreno,
avanzando en la comprensión y descomprendiendo.
Somos como este texto, surgiendo de las palabras,
desordenadas en primera instancia pero sujetas
a un orden superior que incita a mis manos a moverse.
Somos un lío, un caos, un alboroto en un instante,
una algarabia, un ave, un gato, un perro, un arbol
un rio, el vasto cielo, ... una roca.
Sin embargo, hasta de una roca se aprende,
ésta no se mueve como el arbol,
inmutable se mantiene en su sitio.
Modifica su forma con el flujo de viento,
con el paso de los años, desaprendiendose,
olvidandose y dejando un poco de si correr,
en el flujo eterno del viento mismo.
Anoche vi ciertas cosas desde otra perspectiva, absorto en mis dialogos internos con dos personas mas, un tipo que se hace pasar por mi gemelo, quien cree controlar mi vida y, el otro, un viejo conocido de Alexei, el señor Alejandro Jodorowsky (autor de la obra La sabiduria de los chistes). Conversabamos sobre uno de tantos papeles que jugamos en este mundo de cambiantes facetas.
Una de las conclusiones de la charla inconclusa que mantuvimos fué lo siguiente. Pensar es desaprender todo lo adquirido en nuestros años infantiles, un aforismo, es actuar en contra de aquello que los nuestros nos inculcaron, ser un sujeto nuevo a partir de nuestras propias conclusiones para así influir en la vida de aquellos que vendran y quienes, a su vez, desaprenderan lo que aprendieron de nosotros. Es el ciclo eterno de vivir la vida en vida de uno mismo, sin detenerse a preguntar si la vida de los demas tiene sentido o algún fín practico, es irrelevante. Es así como surgieron, también, las siguientes lineas, mi intento de algo o nada.
Somos como el viento que corre,
el cual mueve las hojas de los arboles,
el cual impregna de esencia lo que toca,
mientras fluye, mientras corre.
Somos como la canción de un compositor omnipotente,
inexistente, tan irreal como la esencia misma de las notas,
pero presente en su efecto.
Somos como el arbol que se mueve ante el vaivén,
el vaivén que esas notas producen al propagarse,
en el éter, el cual a su vez es inexistente.
Somos un mundo atrincherado entre dos guerras,
la del ser terrenal y la del ser supraterreno,
avanzando en la comprensión y descomprendiendo.
Somos como este texto, surgiendo de las palabras,
desordenadas en primera instancia pero sujetas
a un orden superior que incita a mis manos a moverse.
Somos un lío, un caos, un alboroto en un instante,
una algarabia, un ave, un gato, un perro, un arbol
un rio, el vasto cielo, ... una roca.
Sin embargo, hasta de una roca se aprende,
ésta no se mueve como el arbol,
inmutable se mantiene en su sitio.
Modifica su forma con el flujo de viento,
con el paso de los años, desaprendiendose,
olvidandose y dejando un poco de si correr,
en el flujo eterno del viento mismo.
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