viernes, 24 de octubre de 2008

Otro del poeta maldito

Hoy mientras venia en el camión leyendo mi versión arapienta, desde luego me refiero al estado del libro, de Las flores del mal me topé con Semper eadem o, en mi pobre traducción para cristianos, Siempre igual. Qué decir al respecto, es mejor que se los muestre en este instante, que sé que muchos ni se dignarán a buscarlo siquiera. Para ellos y, desde luego, para aquellos que estén interesados sobre el contenido de dicho poema, acá se los dejo

Semper eadem

¿Qué causa tiene, dices, este dolor seguido
que como un mar te envuelve y que nunca se calma?
¡Ay! Cuando ha hecho una vez sus vendimias el alma,
no debemos vivir. El secreto es sabido.

Mi pena es muy sencilla y nada misteriosa
y, como tu alegría, por cualquier cosa estalla:
deja, pues, de buscar, adorable curiosa,
y aunque sea tu voz tímida y dulce, calla.

¡Calla, ignorante! ¡calla, alma siempre aturdida!
¡boca que infantilmente ríe! Más que la vida,
la muerte sabe atarnos en sus redes extrañas.

Deja, deja mi alma de mentira embriagarse,
y en la serenidad de tus ojos bañarse
y dormirse a la sombra de tus largas pestañas


Lo lamentable es que he leído una versión traducida del francés (¡pero más lamentable es que no sé francés!). Buscando un rato en san Googoo, encontre una página en inglés (www.fleursdumal.org) que tiene la versión original en francés de las flores del mal, con algunas traducciones al inglés de distintos personajes. Ahí se puede apreciar cuanto afecta el gusto del traductor al interpretar e intentar mantener el ritmo de una obra poética.
Si sólo quieren ir directo a la sección en dicha página donde se encuentra Semper eadem, dén click aquí.

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