[Una vez mas te elevas desde el suelo, de tus manos sale la fuerza misteriosa que te impulsa hacia arriba, que te mantiene flotando en el éter y que luego te deposita suavemente en la superficie. Sin embargo esta noche no huyes; estas tranquilo, permites que el aire roce tu cara; te mueve, impregna tu ser de vida, esa sensación irreal que todos desean poseer eternamente, esa sensación de ser algo, sujeto a la débil representación de nuestros sentidos.
Nuevamente emerges de ese “yo” interior, había olvidado aquella vieja imagen que desde niño solía surgir cual fantasía en mis noches inconsientes, retrato abstracto o subliminal de mi propia representación, y aún te sigo cuestionando, ¿Qué deseas?, ¿Qué oscuro mensaje me traes hoy?, ¿Acaso no tienes a nadie más a quien molestar?..., es inútil, sé que volverás cada una de mis preguntas...]
Es así como se da el eterno ciclo de vivir muchas vidas en pocas horas, horas de abstracción y a la vez de contemplación, cuando soñamos, nos convertimos en quien menos pensamos, creamos un mundo magnifico, fantástico, irreal.
Alguna vez nos hemos preguntado ¿Qué secretos nos ocultamos a nosotros mismos?, ¿Qué escondemos en ese oscuro pasaje, al cual tenemos acceso disfrazados?, ¿Alguna vez han pensado en que interpretación lógica podríamos dar a todo ello?
Según Freud las emociones enterradas en la superficie subconsciente suben a la superficie consciente durante los sueños, éstos son una forma de realizar deseos, muchos de los cuales son resultado de deseos sexuales reprimidos o frustrados. Todo sueño es interpretable. El deseo aparece disfrazado (deformado) en nuestros sueños, es un proceso denominado “deformación onírica”, deformación que es intencional y ligada a la censura que ejercemos sobre la libre expresión de nuestros deseos.
Sería interesante encontrar el lenguaje de nuestro yo interior e interpretarlo, sería verdaderamente interesante encontrar los patrones y descifrar cada minúsculo pedazo de información que éste mismo nos brinda, el caos engendra al orden, orden intrínseco en la telaraña de nuestros pensamientos y deseos.
Nuevamente emerges de ese “yo” interior, había olvidado aquella vieja imagen que desde niño solía surgir cual fantasía en mis noches inconsientes, retrato abstracto o subliminal de mi propia representación, y aún te sigo cuestionando, ¿Qué deseas?, ¿Qué oscuro mensaje me traes hoy?, ¿Acaso no tienes a nadie más a quien molestar?..., es inútil, sé que volverás cada una de mis preguntas...]
Es así como se da el eterno ciclo de vivir muchas vidas en pocas horas, horas de abstracción y a la vez de contemplación, cuando soñamos, nos convertimos en quien menos pensamos, creamos un mundo magnifico, fantástico, irreal.
Alguna vez nos hemos preguntado ¿Qué secretos nos ocultamos a nosotros mismos?, ¿Qué escondemos en ese oscuro pasaje, al cual tenemos acceso disfrazados?, ¿Alguna vez han pensado en que interpretación lógica podríamos dar a todo ello?
Según Freud las emociones enterradas en la superficie subconsciente suben a la superficie consciente durante los sueños, éstos son una forma de realizar deseos, muchos de los cuales son resultado de deseos sexuales reprimidos o frustrados. Todo sueño es interpretable. El deseo aparece disfrazado (deformado) en nuestros sueños, es un proceso denominado “deformación onírica”, deformación que es intencional y ligada a la censura que ejercemos sobre la libre expresión de nuestros deseos.
Sería interesante encontrar el lenguaje de nuestro yo interior e interpretarlo, sería verdaderamente interesante encontrar los patrones y descifrar cada minúsculo pedazo de información que éste mismo nos brinda, el caos engendra al orden, orden intrínseco en la telaraña de nuestros pensamientos y deseos.
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