En estos momentos me encuentro leyendo otra obra bastante interesante, he de reconocer que ahora he tenido muy poco tiempo para gastarlo en meditaciones que divaguen por ahí sin rumbo fijo, es el síndrome del trabajador-escapista. Sé que, no hace mucho, había en mi mente asuntos que estaban volcando mi mundo. Ustedes saben, nuestra vida personal reclamando su derecho propio en nuestra existencia por encima del trabajo, pero uno mismo, o al menos yo (y otras tantas personas que conozco), suele encontrar un hueco donde poder pasar los momentos de tromba en el exterior. A veces suele ser acogedora la imagen que se presenta ante nuestros ojos de uno mismo en esa cueva, ajeno al mundo, gozando del silencio al rededor y del espacio que es nuestro, sólo nuestro. En fin, espero que esta estancia no se extienda demasiado y termine como Zaratustra, no pretendo enseñar a nadie, sino esperar a un clima más calmado allá afuera.
Últimamente ha salido un tema de conversación a flote, como dije, estoy leyendo otra obra, en esta ocasión es de George Orwell, lleva por titulo 1984. Comencé a leerla hace dos días aproximadamente, casi llevo la mitad leída, no he tenido mucho tiempo últimamente, después del puente vacacional no había trabajado mucho en mi tesis y ahora me libre un ratito del estrés de la chamba para relajarme y escribir algo mas ligero.
El asunto es una palabra que, en la novela de Orwell, se denomina doblepensar. Surge en una suerte de nueva lengua, basada en el Ingles (en la obra) bajo una serie de principios que caen dentro de un concepto, el Ingsoc, socialismo ingles pero tergiversado por los principios del doblepensar. Es un rollo que aún no entiendo del todo puesto que no he terminado de leer la obra de George. El punto es que el doblepensar es como actuar y no actuar, ser consistente y a la vez contrario a lo que se piensa, todo ello para conseguir un fin.
Pensaba en cuantas ocasiones nuestras acciones se reducen a un procedimiento similar al doblepensar cuando, por ejemplo, actuamos contrario a nuestros principios, ocultando lo que deseamos, precisamente para lograr preservar nuestra verdadera esencia, nuestros principios. Me da la impresión que el doblepensar de Orwell en su obra se centra precisamente en esto, aunque lo aplica con un sentido retorcido en la novela, o mas bien, hace uso del doblepensar pero en otro sentido mas furtivo, es decir para someter a las personas.
Esta es una obra muy buena, seguro estarán criticándome sobre mi juicio respecto a las obras que leo. El punto es que me gusta sacar lo interesante de cada obra, lo que me sirva para algo o deje cierta presencia en mi existencia. Si encuentro esto entonces la obra es buenísima desde mi punto de vista, así que no hay obras malas, simplemente hay que ser receptivo a lo que nos ofrecen. ¿O me han de decir que no han sentido como si de pronto, en el libro que están leyendo, se encuentran identificados con algún personaje, alguna situación, algún comentario o reflexión?
Bueno, bueno, no me extenderé mas, 1984 da para unos días mas, seguramente tendré temas de que conversar los próximos días con mis compañeros, ya les comentaré sobre ello.
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