Son cerca de las seis de la mañana, hace ya rato estaba despierto, tendido de espalda sobre la cama, aquel sueño había hecho que me despertase, había sido tan real, las imágenes tan claras que no pude evitar exaltarme. Por fin decidí levantarme y recurrí a mi vieja computadora para redactar las imágenes que casi proféticamente se habían aparecido lúcidas, vivas, brutalmente reales. He aquí el sueño o fragmentos de este.
No se que día de la semana es, sólo se que este día conocí a un grupo nuevo de personas, ¿cuantos son? Lo desconozco, eso es irrelevante en este punto. Hay distintas personalidades, los unos alegres, los otros taciturnos, pero todos ellos unidos por algo especial, el deseo de preservar la vida, de respetarla y la humildad en sus corazones. Los días avanzaron pronto y el grupo me aceptó fácilmente, ellos pronto conocerían a un buen amigo mío y seguramente lo aceptarían justo como a mí. Y lo hicieron....
Atravesamos un gran valle, kilómetros de selva, pantanos, musgo a través de ese camino que casi parecía secreto, al final una gran meseta se erguía frente a nuestros ojos, como escondiendo otro gran secreto. Tras de esta se encontraba una vieja sociedad, perfectamente en sincronía con la naturaleza, que ironía, solo aquello que la manchaba hacia percatarnos de que aquellos estaban ahí… Es muy temprano, de madrugada, cuando llegamos a esta comarca ajena a la sociedad moderna, de la cual yo formaba parte, de la cual todos formábamos parte. Decidimos no detenernos a aprender u poco de ellos, ya habíamos hecho demasiado daño con nuestro vehiculo al irrumpir la pasividad de aquel lugar.
Frente la imponente montaña que ahora se encontraba tras nuestras espaldas había otra. Sin duda alguna la naturaleza se había empeñado en mantener este secreto, pero fue incapaz ante las excavadoras que ahora comían sus entrañas, prueba de esto era la ligera capa de polvo blanquecino que cubría toda la comarca. Las maquinas ya habían avanzado demasiado en su labor, ahora era prácticamente imposible detener el avance del "progreso", quizás por ello ellos decidieran no detenerse, la suerte de este lugar ya estaba echada.
Salimos sobre el paso de un camino que conducía adyacente a la comarca, desviándonos cada vez mas de ésta, del lado contrario se veían las heridas profundas que ya en este entonces tenía la tierra, heridas profundas de las que podría recuperarse sólo después del paso de otros tantos millones de años. Nos fuimos sumiendo cada vez en un gran cañón, es posible que ésta haya sido una prueba irrefutable de la magnimidad de la naturaleza o solo otro capricho del hombre, el sueño se vuelve difuso en este punto. Lo inevitable es que sea cual haya sido su origen, habría encontrado su final. Creo que pasaron varias horas después de que dejamos aquella antigua comarca, podría continuar relatando mas sobre lo que vi aquella madrugada cuando llegamos a ese antiquísimo lugar, lamentablemente mí sueño esta perdiendo forma y textura en este momento. Bien saben todos que nuestros sueños corren una carrera de relevos, a contra-tiempo, avanzando en la premura de la mañana para perecer en el ocaso de nuestro descanso nocturno.
Finalmente salimos del camino, ahora nos encontrábamos en una larga carretera, con palmas de coco a ambos lados. Algunas estaban inusualmente bajas, pensé en la sensación de extrañeza que me causo haberlas visto pues nunca había visto nada igual. Pasamos un grupo de palmas y ellos decidieron detener el vehiculo, era momento de continuar el trayecto a pie. Pensé que quizá no se habrían percatado de aquel extraño animal que jugaba en una rama de una de las tantas palmas del camino, colgando de esta. Se lo pregunte a la persona que venía a mi lado. -No recuerdo su nombre, ni mucho menos sus facciones físicas, en este punto bien podría ser quien yo quisiera. - Había confirmado mi sospecha, él también lo vio.
Bajaron las personas que venían en la parte delantera de la camioneta y nosotros dos de la parte trasera, la sensación que me produjo aquel lugar ahora se está disipando lentamente. Había grupos de abejas en algunas palmeras, ninguna de ellas nos atacó cuando pasamos bajo las palmas que las albergaban. A lo lejos otro vehiculo que provenía del final de camino, nuestro objetivo, avanzo hacia nosotros, a tal velocidad que las abejas no podían escapar de la muerte súbita en aquel parabrisas… Entonces me decidí a preguntar cual era la razón por la que nos dirijiamos a aquel lugar.
No me contestaron, esperaremos hasta que estemos justo en el lugar, unos pasos antes de entrar, entonces sabrás la razón por la que te trajimos hasta acá. – dijeron.
Entramos a otra comunidad, esta vez tenía cierto aire turístico, aunque era probable que no fuese así – pensé, puesto que para llegar hasta acá tendría que haber atravesado aquella secreta comarca que poco a poco estaban consumiendo aquellas maquinas.
Llegamos, había un grupo de personas, el bullicio de estas no permitía ver más allá, entonces decidieron contarme. Hace no mucho tiempo habían recibido la noticia de que este era un lugar donde grupos de focas hembras se reunían para parir a sus inocentes crías. Les dije, como en tono suplicante, no estamos aquí para presenciar el asesinato de las focas, ¿verdad? Sabían que el solo contemplar esa idea era un duro golpe para mi integridad emocional. - Así es me dijeron, estamos en periodo de gestación y escuchamos que un grupo de personas se reuniría para cazarlas.
El golpe fue duro, tan solo la simple idea de presenciar la brutal carnicería que habría al final rompía, destrozaba, toda la voluntad de mi ser. Imaginarme aquellos seres indefensos suplicar hasta el ultimo hálito de aliento por sus vidas. Quizás sus madres hacia mucho tiempo que se habían marchado, presas del terror.
Nos reagrupamos y decidimos entrar poco a poco, solo escuchábamos el sonido de las olas rompiendo en la playa, hacía frío. Un grupo de nosotros decidió entrar, yo fui parte de los últimos en entrar. Lo habíamos hecho de esta manera para no levantar sospechas sobre nosotros, nuestro objetivo era detener esa carnicería, era la primera vez que yo participaba en algo así.
Recuerdo bien esta escena, cuando llegamos a la playa, había un gran cúmulo de rocas que obstruían mi visión sobre mi lado izquierdo, al llegar a la playa solo vimos a una de nuestras compañeras divirtiéndose en el agua. Recuerdo la estupefacta reacción de otra de las personas que me acompañaban - ¿Cómo es posible que estés divirtiéndote en este momento? - dijo. Entonces me dije a mi mismo, gracias a Dios, no hay nada este día y luego sentí un peso que oprimía mi pecho, para al final despertar todos mis sentidos, justo después de la excusa de nuestra divertida compañera, quien dijo - ¿No se supone que debemos actuar de esta manera para no levantar sospecha? Lo entendí.
Aquellos seres inhumanos estaban reunidos en círculo, encerrando un grupo de focas bebes que se arrastraban de un lugar a otro huyendo de los golpes que aquellos les acechaban de tanto en tanto, las rocas obstruían mi visión de ellos, pero no el sonido, el llanto. Aquel llanto retumbaba en una cacofonía que se escuchaba en toda la playa. Fue entonces cuando mis compañeros habían decidido a revelar su identidad, para distinguirse se habían puesto unas camisas color naranja, no recuerdo la inscripción que tenían al frente.
Es ahí, estando yo, interpretando la bestialidad de aquella escena, la sensación que congelaba mis extremidades, incapaz de dar siquiera un paso, los vi alejarse, cantando una canción... No recuerdo ya la letra… Entonces desperté de aquel sueño.
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